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Los esteroides en el culturismo: por qué importa saber quién los usa

No va de juzgar a nadie. Va de que compararte con un físico farmacológicamente asistido sin saberlo es lo que hace abandonar a mucha gente.

Por Fran
Una jeringuilla de plástico vacía sobre fondo claro
Foto de Mike Shaw · Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

52 %

de fracción de eyección en usuarios, frente al 63 % normal

En este artículo (7 secciones)
  1. El secreto peor guardado del deporte
  2. Lo que cambian de verdad
  3. Los riesgos, que es la parte que se cuenta menos
  4. Por qué esto te afecta aunque no los uses
  5. Cómo distinguirlo, más o menos
  6. Lo que yo haría con esto
  7. La letra pequeña

Este artículo no explica cómo se usan, ni qué se usa, ni en qué cantidades. Va de otra cosa: de por qué importa saber quién los usa aunque tú no vayas a tocarlos nunca.

Porque la comparación silenciosa con físicos que no son alcanzables sin farmacología es de las cosas que más gente hace abandonar el gimnasio.

El secreto peor guardado del deporte

En el culturismo profesional el uso es la norma, no la excepción. Las federaciones históricas no hacen controles antidopaje, y las que existen con control —las llamadas natural— exigen pasar polígrafo y análisis precisamente porque en el resto se da por supuesto.

No es una acusación: es cómo está montado el deporte. El propio Mr. Olympia nunca ha sido una competición sin sustancias.

Fuera del escenario, los datos de una revisión de 2014 sobre prevalencia global dan una idea de la escala:

Uso de esteroides anabolizantes alguna vez en la vida. Población general: 3,3 %. Deportistas recreativos: 18,4 %.Población general3,3 %Deportistas recreativos18,4 %
Sagoe et al., 2014, metaanálisis de estudios de prevalencia. El dato de deportistas recreativos incluye a usuarios de gimnasio en varios países.

Casi uno de cada cinco entre quienes practican deporte de forma recreativa. En redes sociales, donde el físico es el producto, la proporción entre cuentas grandes es razonablemente mayor.

Lo que cambian de verdad

Conviene entenderlo para calibrar la comparación: no aceleran un poco el proceso, cambian el techo.

  • Suben el límite de músculo alcanzable, no solo la velocidad de llegar.
  • Permiten ganar músculo estando en déficit, algo que de forma natural apenas ocurre pasado el primer año.
  • Reducen mucho el tiempo de recuperación, con lo que se puede entrenar bastante más a menudo.

Ese último punto explica por qué las rutinas que publican los profesionales no funcionan para nadie más: están diseñadas para un cuerpo que se recupera de otra manera.

Los riesgos, que es la parte que se cuenta menos

En 2017, un estudio publicado en Circulation comparó el corazón de levantadores usuarios de esteroides con el de levantadores que no los usaban, con el mismo entrenamiento.

UsuariosNo usuarios
Fracción de eyección del ventrículo izquierdo~52 %~63 %
Placa coronariaNotablemente mayorMenor

Una fracción de eyección del 52 % está por debajo del rango normal. Y hablamos de hombres jóvenes y entrenados.

La revisión de Harrison Pope en Endocrine Reviews recoge además el resto del cuadro: supresión del eje hormonal propio —que puede tardar meses o años en recuperarse, y a veces no lo hace—, efectos hepáticos con las formas orales, alteraciones del ánimo, y dependencia. La palabra dependencia no es retórica: está descrita clínicamente.

El coste no se paga durante. Se paga después, y con frecuencia cuando ya se ha dejado.

Por qué esto te afecta aunque no los uses

Aquí está el motivo de escribirlo. Si tu referencia visual son físicos farmacológicamente asistidos y tú no lo estás:

  • Vas a concluir que tu genética es mala, cuando lo que falta es otra cosa.
  • Vas a cambiar de rutina constantemente buscando la que produce ese resultado. No existe.
  • Vas a comprar suplementos que prometen esa diferencia, porque el hueco que hay entre lo que ves y lo que consigues tiene que llenarlo algo.
  • Y una parte de la gente acaba dando el paso, precisamente por esa presión.

Saber quién usa qué no es cotilleo: es calibración. Es lo que permite juzgarte contra un objetivo que existe.

Cómo distinguirlo, más o menos

No hay forma segura desde fuera, y acusar a alguien sin pruebas está feo. Pero hay señales que sirven para no engañarse:

  • Ganar músculo y perder grasa a la vez, de forma marcada y pasado el primer año de entrenamiento.
  • Volumen muscular que se mantiene con muy poca grasa durante todo el año.
  • Cambios rápidos entre fotos separadas por pocos meses.
  • Que la persona venda un programa y atribuya a ese programa el físico.

Y una señal buena, en la dirección contraria: quien lo dice abiertamente. Cada vez hay más divulgadores que reconocen su uso, y esa honestidad hace más por quien les sigue que cualquier rutina.

Lo que yo haría con esto

  • Elige referencias verificables. Atletas de federaciones con control, o gente que lo cuenta.
  • Compárate contigo hace seis meses. Es la única comparación con la que puedes hacer algo.
  • Si alguien te vende un físico, pregúntate qué lo produjo.
  • Y si te lo estás planteando: eso es una conversación con un médico, no con un foro ni con un vídeo. Los riesgos de arriba son reales y algunos no se revierten.

La letra pequeña

  • Las cifras de prevalencia son estimaciones. Se basan en autodeclaración sobre una conducta con estigma, así que probablemente estén por debajo de la realidad.
  • El estudio de Circulation es observacional. Compara grupos, no asigna al azar —eso sería inaceptable éticamente—, así que muestra asociación fuerte, no causalidad demostrada.
  • Aquí no hay información sobre uso, y es deliberado. Existe literatura de reducción de daños, y su sitio es una consulta médica.
  • Nada de esto va contra nadie. Va contra comparar sin saber con qué te comparas.

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Preguntas frecuentes

¿Se usan esteroides en el culturismo profesional?

Sí, es la norma. Las federaciones históricas no realizan controles antidopaje, y las llamadas natural exigen polígrafo y análisis precisamente porque en el resto se da por supuesto. El Mr. Olympia nunca ha sido una competición sin sustancias.

¿Cuánta gente usa anabolizantes?

Según el metaanálisis de prevalencia de Sagoe y su equipo (2014), alrededor del 3,3 % de la población general los ha usado alguna vez, y en torno al 18,4 % entre deportistas recreativos. Son estimaciones basadas en autodeclaración, así que probablemente estén por debajo de la realidad.

¿Qué riesgos tienen para la salud?

Están documentados efectos cardíacos —en un estudio publicado en Circulation en 2017, los usuarios presentaban una fracción de eyección en torno al 52 % frente al 63 % de los no usuarios, y más placa coronaria—, supresión del eje hormonal propio que puede no recuperarse, efectos hepáticos con las formas orales, alteraciones del ánimo y dependencia.

¿Por qué importa si yo no los voy a usar?

Porque si tus referencias visuales son físicos asistidos y tú no lo estás, vas a concluir que tu genética falla, a cambiar de rutina constantemente y a comprar suplementos buscando una diferencia que no tiene ese origen. Saber quién usa qué no es cotilleo: es lo que te permite compararte con un objetivo que existe.

De dónde sale

  1. The global epidemiology of anabolic-androgenic steroid use: a meta-analysisAnnals of Epidemiology, 2014
  2. Cardiovascular Toxicity of Illicit Anabolic-Androgenic Steroid UseCirculation, 2017
  3. Adverse health consequences of performance-enhancing drugs: an Endocrine Society scientific statementEndocrine Reviews, 2014

Este artículo es parte de Culturismo y competición: el Mr. Olympia, por dentro, donde está el tema entero.

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